De Tomás Pérez Vallejo
Hace unos días unas personas irrumpieron en la
Universidad de Granada para impedir que el jefe de la oposición, Alfredo
Pérez Rubalcaba, pudiese hablar en una conferencia. Este acto ha sido
demonizado por todos los medios de comunicación. Los que conocemos las limitaciones que a modo de bozal imponen, tanto la legislación como el periodismo manso, a aquellos que se atreven a ser voces de algo que suene a herético, sabemos que hay que aprovechar cualquier brecha que se pueda abrir para dar a conocer nuestra lucha, y esa conferencia era una perita en dulce para tal fin. Por lo dicho, no voy a ser yo quien critique tales actuaciones, para que por un momento la calle haga oír su voz. He escuchado decir que son unos violentos por usar estos medios de presión, acallando el derecho a la expresión del señor Rubalcaba. Yo les diría a ellos que don PSOE tiene muchos, demasiados medios a su alcance para hacerse oír, pero los subordinados, los lacayos, no tenemos ese espacio y cuando se nos da es para injuriarnos y exhibirnos en el pin pan pun, como modelo de violencia.