De Tomás Pérez Vallejo
Para Jaén estos últimos años han sido especialmente duros. Esta es una provincia que vincula gran parte de su economía a un monocultivo, el olivar, y a su producto, eso que los cursis y los rebañaollas agradecidos denominan oro líquido, y que la gente normal llama aceite. Artículo que, curiosamente, siendo una grasa proporciona magros beneficios a los productores.